Me dijeron poeta y encajé los dientes en la carne de un animal vivo.
Los poetas son la vergüenza que la tierra oculta, para no verse en la necesidad de acabarse; los poetas y yo no cabemos en la misma palabra, porque ellos son personajes creados por sí mismos y a mí me parió un gnomo analfabeta. Piensan que nacieron con un don y con lo único que nacieron fue con un cerebro reducido y habitado por hormigas, que vistas desde las estrellas parecen puntos suspensivos: sus cerebros son puntos suspensivos. Piensan que en cada yema de los dedos habita dios y a la mierda le ven cara de musa.
Los poetas son los pies del arte, pero no todos, sólo los que trabajan construyendo un muro de versos con cabellos de unicornio.
Poesía no es rellenar una hoja con letras robadas de papeles viejos, para leerlas detrás de un monstruo negro que amplifica la voz y sentirse más grandes y más fuertes
Yo sólo soy un ente que vino a vomitar palabras en vientres ajenos, que duran apenas parpadeos de cíclopes molinos. Una palabra en cada punto cardinal, girando para mover el mundo.
Los poetas murieron cuando un asteroide chocó con la tierra-poesía, la tierra que quedó no es de paz, es de bailes letales y coronas sangrientas, y encada inundación se erosionan los corazones de los suicidas que la habitan.
Yo no soy poeta, yo necesito un impulso en la sangre que me levante las pupilas, necesito que un grito me abra la garganta y me explote de tantas palabras en tan poco espacio.
Los poetas son gusanos que buscan inhalar el polvo de mis huesos, cocaína que mueve al mundo, ocultan el talco en las arrugas de mis palabras.
Yo no soy poeta porque prefiero guardar silencio y deslizar un bolígrafo en mi piel.
thl
domingo, 13 de febrero de 2011
Esquizofrenia
Es arriesgado salir de mi cuerpo. Temo que emerja una mano de la oscuridad de una estrella y en sus ojos vea mi futuro. No hay nada para mí, flotan ideas en cada gota de saliva que baja por mi barbilla y yo sólo grito:
¡No voy a salir de mi cuerpo!
¡No voy a salir de mi cuerpo!
¡No voy a salir de mi cuerpo!
Porque mis palmas son espejos que uso para reflejar el sol en sus ojos y quede ciega, porque las palmas de mis manos también son cristales opacos en los que casi veo que sigue dentro. No quiere abandonar las cuencas de sus ojos muertos que ya son un pozo millonario de petróleo, aventando chorros negros. A veces mis piernas no son más mías y caminan hacia la luna, pies descalzos pisan la corteza de su cráneo pintándola de rojo, y la luna es el cráneo de un dios que nadie conoce. La noche no es su manto sino vomito terrestre.
Ninguno de nosotros es hermoso porque somos un invento inservible y ¡yo no voy a salir de mi cuerpo!
Aun si se desplegara mi piel como un mantel de carne y sobre ella comieras tú, o encajaras un tenedor para probar un poco.
A veces ella, que eres tú, me obliga a mirarte despacio y me obliga a arrancarme las uñas y morderme los dedos que saben a caramelos de otros mundos.
Creo que mi corazón es un bit rojo que no para de crecer, lo voy a dejar morir para no salir de mi cuerpo, aunque apague la luz que salía de entre tus piernas.
No me importa ahogarme con tragos de fango recogidos de tus plantas, parece mentira tanta verdad.
Voy a estrangularme con un asteroide dispuesta a perderme en la profundidad de mi mente, pero ¡no voy a salir de mi cuerpo!
thl
¡No voy a salir de mi cuerpo!
¡No voy a salir de mi cuerpo!
¡No voy a salir de mi cuerpo!
Porque mis palmas son espejos que uso para reflejar el sol en sus ojos y quede ciega, porque las palmas de mis manos también son cristales opacos en los que casi veo que sigue dentro. No quiere abandonar las cuencas de sus ojos muertos que ya son un pozo millonario de petróleo, aventando chorros negros. A veces mis piernas no son más mías y caminan hacia la luna, pies descalzos pisan la corteza de su cráneo pintándola de rojo, y la luna es el cráneo de un dios que nadie conoce. La noche no es su manto sino vomito terrestre.
Ninguno de nosotros es hermoso porque somos un invento inservible y ¡yo no voy a salir de mi cuerpo!
Aun si se desplegara mi piel como un mantel de carne y sobre ella comieras tú, o encajaras un tenedor para probar un poco.
A veces ella, que eres tú, me obliga a mirarte despacio y me obliga a arrancarme las uñas y morderme los dedos que saben a caramelos de otros mundos.
Creo que mi corazón es un bit rojo que no para de crecer, lo voy a dejar morir para no salir de mi cuerpo, aunque apague la luz que salía de entre tus piernas.
No me importa ahogarme con tragos de fango recogidos de tus plantas, parece mentira tanta verdad.
Voy a estrangularme con un asteroide dispuesta a perderme en la profundidad de mi mente, pero ¡no voy a salir de mi cuerpo!
thl
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