lunes 5 de julio de 2010

Big Bang

Big Bang

Fuiste huracán que desnudo
arrancó la corteza corporal que cubría mis huesos;
esperanza ingerminante: no pudo decir no; sí tampoco.

Fuiste luz de luna errante prometiendo dulzura,
acomodaste las partes chuecas y rotas,
espacio humilde con caricias de segundos suficientes.

[Fuiste cosmos interno creador de galaxias en mi cerebro andrógino;
y las estrellas mis neuronas
y tú Dios del big bang]

Los errores terminan en religión de un mundo con verdades muertas
cuando tu nombre exacto de ocho letras es impertinente como:
u-n-i//v-e-r-s-o

Intento hablar de otro cielo que no sea tus ojos,
y te encuentro en la copa de vino
vertida para diluir la pangea:
improvisación de círculos perfectos en tu cuerpo.
cuneiformas en el mío;

Fuiste los pasos que siempre quise dar,
en las arenas bailando al compás de tu aplauso forzado;
líneas blancas y tenues que cruzar he querido…
pero me concibes brazalete
de púas floreadas.

[Regresa a mi jardín de ramilletes espaciales,
donde no hay nada mejor para ti que plantitas fluorescentes
abonadas con polvo celeste…]

No soy terrestre pero quiero ser alejandrino inolvidable,
que me uses para seducir insectos de alas transparentes.
Necesité garras
contra un sentimiento precoz;
como lobo a la luna.

Lunares erigieron la constelación-mujer
pero sólo quedó
temperatura de plata en mis mejillas torpes,
imaginación del presente en un pasado sonriente.

Vamos a escondernos bajo el asfalto de algún planeta gris y tibio
donde sólo hay un manto de palabras para cobijar nuestras lenguas.

Debí haberte soñado,
debiste ser el big bang creador
no el que explota e implota al mismo segundo
que quisiera gastar en tu espalda.

thalia